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AdBlockers y el futuro de la publicidad online.

El Adblocking se está convirtiendo en uno de los temas más debatidos últimamente. El número de usuarios que instalan este tipo de software aumenta día a día.

El uso de Adblockers ya es algo popular o «mainstream»: el último informe de Adobe PaigFair (https://blog.pagefair.com/2015/ad-blocking-report/) refleja un incremento en su uso del 41% durante el pasado 2015, alcanzando hasta 198 millones de usuarios activos.

Pero empecemos desde el principio:

Para aquellos que no estén familiarizados con el término Adblockers, se trata de plugins o softwares que, una vez se instalan en el ordenador, bloquean los anuncios mostrados mientras navegas por internet. Esto no sólo hace que las páginas scarguen más rápidamente, si no que además mejora la privacidad del usuario al no permitir que se instalen en el ordenador o smartphone las cookies de seguimiento e incluso los protegen de anuncios maliciosos cuyo fin real es el instalar un malware.

Pero desgraciadamente, cuando instalas este tipo de sofware se bloquean todos los anuncios. Tendrás la opción de permitir que ciertas websites te muestren anuncios si consideras que estas páginas merecen tu confianza. Pero, seamos honestos: por lo general el usuario medio no va ni a considerar esta opción.

Bloquear anuncios no es algo nuevo: algunos de nosotros ya lo hacíamos en los 90 al bloquear la carga de ciertos dominios en nuestros ordenadores. Eran los tiempos de los modems de 56k, cuando las páginas tardaban más de 2 minutos en cargar, por lo que tenías que hacer algo para poder navegar bien por las páginas web.

Pero ahora la cosa es diferente: con el aumento del RTB y la publicidad programática, el gasto en publicidad display está aumentando a pasos agigantados, por lo que las páginas webs acaban literalmente inundadas de publicidad en un intento por parte de los publishers de monetizar (sacar beneficio) sus esfuerzos a la hora de generar contenido.

Seamos francos: La publicidad intrusiva es muy molesta. A todos nos fastidia cuando un anuncio con un vídeo a pantalla completa nos bloquea la pantalla e impide acceder al contenido de una web o, peor aún, cuando nos impide poder volver a la página anterior.

Y entonces los AdBlocker se convierten en algo masivo.

Es algo que tenía que pasar. Sin más. Al carecer prácticamente de una autorregulación por parte de los anunciantes y de los publishers, y con ese exceso de anuncios apareciendo por todo e interrumpiendo la navegación de los usuarios, es natural que los AdBlockers se hayan convertido en algo masivo.

Y siempre pasa del mismo modo: los usuarios con más conocimientos técnicos empiezan a utilizarlos y luego el boca-oreja lo hace popular.

Según PageFair, hoy en día la penetración del adblocking en USA es del 15%, del 21% en el Reino Unido, del 16% en España y en Polonia ya llega al 35%.

Es decir, el bloqueo de anuncios ya no se reduce a un grupo de «frikis autodidactas». El uso de los AdBlockers está penetrando muy rápidamente y son tan fáciles y rápidos de instalar como cualquier otro software.

De hecho, y basándonos en los datos facilitados por GlobalWebIndex, hasta un tercio de los Millenials ya están bloqueando anuncios:

Datos del Q2 2015 facilitados por GlobalWebIndex reflejan un reparto menor a nivel mundial. Se concluye que el 34% de usuarios de internet con edades comprendidas entre los 16 y los 24 y el 31% de usuarios cuya edad comprende entre los 25 y 35 años bloquean anuncios.

Ref: www.emarketer.com

Aquellos que son el futuro en Internet lo están diciendo de forma muy clara: ¡Deja de molestarme así!

No olvidemos que aquello que pasa en el navegador del visitante ocurre precisamente porque el usuario así lo permite. No se trata sólo de que pueda elegir visitar o no una página web. Se trata que sea lo que sea que pase, la decisión está en sus manos. El usuario decidirá si permite que su dispositivo ejecute algo o no.

Puede que la web sea el espejo de nuestras vidas «offline», pero desde luego tiene normas diferentes y ha cambiado la forma en cómo los mercados están evolucionando y comunicándose con los clientes. Ahora es una comunicación en dos direcciones.

¿Cómo afecta esto a los publishers y a los anunciantes?

Lo normal sería pensar que si un usuario no quiere anuncios, está bien que los bloquee. Pero no todo es tan simple como parece.

Muchas de las páginas web que visitamos dependen enteramente de la publicidad para poder pagar sus facturas. Y los publishers están claramente perdiendo dinero a medida que muestran menos anuncios, lo cual significa menos clicks, menos impresiones y en consecuencia menos ingresos.

Por supuesto, ni anunciantes ni publishers están contentos con esta nueva situación.

Entonces, ¿no debería ser ilegal?

Ermmm… ¿y a quién le importa? A lo que me refiero es: a pesar de que los usuarios están recibiendo contenido «gratis», sienten que se está abusando de ellos y que eso les da el derecho a bloquear los anuncios.

Si algo tendríamos que haber aprendido de Napster, Torrent y similares es que si el usuario de internet piensa que se está abusando de él, no le va a importar el tema legal y que va a buscar la forma de encontrar lo que quiere al precio que piensa que se merece. Y esta búsqueda continuará hasta que encuentre una solución que le ofrezca contenido a un precio justo, tal y como iTunes para los mp3’s o Netflix para las películas ya está ofreciendo.

En la Era de Internet los usuarios tienen el poder de elegir. Los mercados han cambiado y mostrar mensajes sin más simplemente ya no sirve.

No obstante, si aún así piensas que este tema debería ser discutido a nivel legal, entonces deberías saber que las Cortes Alemanas ya lo han regulado y, al menos en Alemania, ya es legal.

«Anuncios Aceptables» para Adblocking

Tanto los usuarios de Adblock (al menos la mayoría de ellos) y los desarrolladores de Adblocking convienen que ciertos anuncios se consideran aceptables y por tanto no deberían ser bloqueados.

Pero, ¿qué anuncios son considerados aceptables? De forma resumida: son aquellos anuncios que no se entrometen en la experiencia del usuario mientras navega por la web y cuyo contenido es honesto.

Esto parece simple, pero esta declaración implica una doble lectura ya que «alguien» debe revisar los anuncios y asegurarse de que cumplen con los requisitos establecidos.

¡Y es aquí cuando los Programas de Adblock para Anuncios Aceptables vienen al rescate! Las plataformas de publicidad tienen la posibilidad pagar una cuota para que sus anuncios sean revisados, aceptados e incluidos en una whitelist para evitar su bloqueo.

Mmm… efectivamente… todo el mundo merece ser pagado por su trabajo. Pero al final parece que todo está en una especie de «zona gris», ¿no?

¿Y qué podemos hacer como agencias, anunciantes o publishers?

Auto-regulación. Esa es la clave.

Sea cual sea tu rol en esta industria, asegúrate de que nunca pagas o te pagan por mostrar anuncios intrusivos, molestos o agresivos.

Si eres un anunciante: asegúrate de que tus anuncios sean «correctos», que no se desplieguen si no es bajo petición del usuario, que el sonido esté desactivado por defecto y que el tamaño de descarga inicial sea menor de 100kb (y si puede ser 60kb, ¡mejor aún!)

Si eres un publisher: mantente alejado de ese tipo de anuncios ya que acabarás perdiendo visitas. Puedes intentar identificar a los usuarios de Adblocking (sí, puedes encontrar scripts para esto en Google) y sugerirles (o incluso bloquearlos, tal y como Forbes hace) que lo desactiven en tu web. Personalmente no considero esta opción ya que me parece en cierta manera algo maleducado.

Este va a ser un largo camino a no ser que un nuevo actor intervenga.

Francamente considero que la autorregulación es el enfoque más honesto. Al fin y al cabo, ¿te gustaría que tu marca o página web sea recordada por ser molesta?

Encontarás más información al respecto aquí: